LA NECESIDAD DE LA DIGITALIZACIÓN

2 AGRIMENSORES - imagen nota 25-05 LVI (1)

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El actual escenario de Aislamiento Social ha puesto a una importante parte de la sociedad a buscar las formas de dar continuidad a su actividad económica, utilizando para ello medios informáticos que puedan sustentar dichas tareas. De tal modo, una importante cantidad de empresas y profesionales especializados han puesto su esfuerzo en la prestación de servicios como así también en la instrucción a recursos humanos empresariales y profesionales, con una notoria presencia y crecimiento en el medio.

Estos nuevos paradigmas laborales no le son extraños a la Administración provincial, que precisa de un vigoroso proceso de adaptación, para dar respuesta a una nueva modalidad de actividad social, económica y laboral, que le toca a su propio plantel de recursos humanos. Sobre todo, si se analiza el marco normativo que rodea el accionar de la administración provincial, contenida por una concepción de eficiencia y eficacia que sustentan los procesos de modernización. Desde nuestra actividad relacionada con el Estado, podemos hacer cita de las disposiciones de la ley nº 10.618, que modifica el procedimiento administrativo y contiene preceptos operativos para una incipiente y necesaria modernización del accionar estatal, sobre bases conceptuales de incorporar medios digitales que facilitan las gestiones, intercomunican a las distintas partes de la Administración y eliminan mecanismos reiterativos respecto de la documentación a presentar, todo ello desde una óptica racionalista que considera que Administración es una sola, aunque habite en distintas casas.

Esta situación de modernización fue oportunamente leída por nuestro Colegio, que informatizó su estructura funcional y dio un modo digital a su gestión, capacitando a su personal y a sus matriculados, para avanzar en el tema y acercarnos al futuro inmediato. En razón de que esta lectura no era correspondida por los organismos estatales, con excepción del Catastro, acudimos al señor Gobernador quién en su condición de hombre de Estado, dispuso la inmediata modernización administrativa a manera de situar a la Provincia en el mundo nuevo, con el aprovechamiento de las posibilidades de economía de gestión, tiempos y costos, para el propio Estado y los contribuyentes, sean o no del sector profesional.

Sería paradójico que, siendo nuestra provincia el asiento de numerosas empresas, emprendedores y desarrolladores de medios informáticos calificados a nivel nacional e internacional, siguiéramos con un Estado atrasado en décadas, que no estuviese preparado para desarrollar una nueva concepción de sus tareas y de sus propias posibilidades. Y ello, en lo referido a elementos como el Catastro debidamente actualizado, las Infraestructuras de Datos Espaciales, los Sistemas de Información Geográfica y otras formas que con la participación profesional en los sectores público y privado, colocan a Córdoba en posición de mostrar el futuro a nuestro país, a través de la incorporación de herramientas que permitan no solo su conocimiento espacial, el valor de la tierra y la base tributaria, sino en la introducción al conocimiento de la organización y disposición del espacio territorial para su ordenamiento y a la consolidación de políticas públicas sobre la vivienda, el hábitat y el ambiente, entre otras.

En este sentido, resulta fundamental la labor que desarrolla la Secretaría de Innovación de la Gestión, encargada de posibilitar los cambios necesarios en la actividad del Estado, para alcanzar los logros antes mencionados, una tarea trascendente por delante. En razón ello, este Colegio trabaja en conjunto con dicha Secretaría colaborando en lo que atañe a nuestros ámbitos habituales de actividad, a fin de alcanzar resultados beneficiosos tanto para los usuarios, como para el propio Estado, que consolidará su base de información para sus políticas.

Este Colegio, desde su capacidad específica, es la base de ese Catastro referencial: no sólo como sustento de la cartografía catastral, sino de aquellas actividades económicas, sociales, urbanísticas, de ordenamiento, que son el sostén del desarrollo. Por ello, desde esa concepción del Catastro, a cualquier nivel sea (provincial municipal o comunal), es necesaria una mejor y más eficaz incorporación de los datos que produce el ejercicio del Agrimensor, tanto en la cuestión física, y de garantía jurídica (dada, entre otras, por la verificación de subsistencia del estado parcelario), como así también otros datos que provienen de situaciones sociales como asentamientos irregulares, de tipo demográficos, ambiental, de infraestructuras y otros, cuyo tratamiento adecuado, dará a la Provincia y al sector comunitario y privado, la posibilidad de contar con una base de acción cierta y valorable, para un conocimiento geolocalizado tal que permita así diseñar y evaluar soluciones a los problemas a atender.

Este Colegio entiende que, siendo sus matriculados específicamente formados para ello, a más de su compromiso social, debe insistir en activar esta modernización que dará a la sociedad cordobesa el beneficio de un Estado proactivo, generador de transformaciones, asumiendo el liderazgo de las mismas en el ámbito nacional, como ha sido la posición histórica de la Provincia.

Estas reflexiones sobre la valoración del Catastro como órgano de sustentación de la acción de gobierno y sus posibilidades, surgen a partir de concebirlo como la base del conocimiento del territorio y la actividad en el mismo, aparte del aspecto vinculado a la cuestión inmobiliaria y tributaria.

En el actual contexto resulta fundamental el aporte cartográfico de los Agrimensores en todo el planeta, promoviendo su uso para visualizar el desarrollo de la pandemia, basado en las posibilidades de su contenido tratado con modernas técnicas que permiten su seguimiento a tiempo real, aunque a fuerza de honestidad debemos citar que esto no es nuevo y que el uso de la cartografía catastral permitió al Dr. Sir John Snow visualizar y controlar la epidemia del cólera en Londres, en 1854.

Hoy, lo nuevo es el medio técnico disponible, producto de la modernización. Y ese debe ser uno de nuestros puntos de partida.